Ante los violentos y horrorosos linchamientos de cuatro personas en los estados de Hidalgo y Puebla, la reacción de la autoridad legalmente constituida debe de ser de lo más enérgica.

Lo que digo, a toro pasado, es que todos los participantes en los linchamientos, tanto los que grababan con sus celulares como los que torturaron y lanzaron gasolina a las víctimas habrían de ser procesados legalmente como cómplices de homicidio y los delitos que les resulten de las averiguaciones.

Esto para tratar de evitar que actos como estos se repitan y saquen lo más salvaje de nuestra ¿sociedad?

Ahora sí que, pidiendo lo imposible, habría que exigir que la policía cibernética actúe e identifique las fuentes de los fatales rumores.

Tiene que haber huellas en el mundo digital del origen de esos rumores que costaron al menos 4 vidas.

En nota periodística se lee que solamente los estados de Baja California Sur, Jalisco, Durango, Hidalgo, Colima, Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Oaxaca, Morelos y
San Luis Potosí “piden evitar compartir información no verificada”.

¿Y los demás estados? ¿En las nubes?

Promesa incumplida

Una más de las flores del ramo del incumplimiento que significa las promesas del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” es la de arreglar el pésimo transporte público que sufrimos los nuevoleoneses.

Si no me cree y es usted de los que nunca usan colectivo, le recomiendo que al menos observe como andan los camiones urbanos, controlados en su mayoría por mafias sindicales, al igual que los taxis…

Hablar de las quiebras en la Ecovía o en Metrorrey, implica además hablar de saqueos que tienen a los dos sistemas al borde del colapso.

Y hay un nombre entre los responsables en este sexenio: Jorge Longoria Treviño, un arquitecto dizque urbanista que ha causado más líos en la Agencia Estatal del Transporte que un chivo en una cristalería.

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