Las señales de fracaso del proyecto del Tren Maya en los aspectos de pasajeros, de carga y de turismo y su impacto ecológico en la selva maya no son los únicos puntos en contra que avizora el investigador Luis Ramírez Carrillo: también ve venir un grave problema social y una fuerte amenaza a la seguridad en la frontera sur.

“Cuando le apuestas a la creación de una vía de comunicaciones, sea una carretera o una vía de ferrocarril, en un área deshabitada le estás apostando a un proceso de colonización”, subraya el académico de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady). “Es decir, vas a colonizar la reserva ecológica, que por ley no debe ser habitada”.

Y con la colonización, añade, surgirá un problema social que se traducirá en invasiones. Además, se abrirá una nueva ruta de migración de Centroamérica hacia el Norte.

En anteriores entregas publicamos otros conceptos que formuló el doctor Ramírez Carrillo en amplia entrevista. Entre otras cosas, expuso argumentos con los que sustenta sus opiniones sobre la inviabilidad del proyecto del Tren Maya.

Al ampliar sus comentarios sobre el impacto social que tendría la propuesta del gobierno federal, el profesor investigador del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady indica que, una vez construida la infraestructura del tren, nada podrá impedir que se instale junto a las vías gente que haya trabajado en las obras, que ya conoce el camino y de pronto se queda sin trabajo.

“Habrá núcleos de asentamientos ilegales que van a tener que sacar a la fuerza con el Ejército”, apunta. “Eso pasó en Chiapas. La gente va colonizando, son campesinos con hambre que se van a establecer en los costados y a formar centros de población en los campamentos que se armen para construir el tren, campamentos a los cuales se dota de infraestructura mínima, con agua y luz para que puedan operar”.

Y es en ese punto, explica el doctor en Sociología, cuando se escala ya a un problema social.

“En el antiguo Oeste, cuando se abrió el tren era para colonizar… Los trenes colonizan, establecen una línea abierta de un lado a otro”, añade.

De acuerdo con el entrevistado, el problema será mayor porque con seguridad los colonizadores no serán de los estados de la Península.

“El gran proceso de colonización de Chiapas es de gente que no es de Chiapas. Algo similar va a pasar en Campeche: no van a ser campechanos, ni yucatecos, ni quintanarroenses los que van a vivir allá. Será gente de Oaxaca, de Tabasco, de Veracruz o del mismo Chiapas. Y se va a generar un problema social real… Eso va a suceder, como ha ocurrido en otras partes. Ya hemos tenido esas experiencias”.

Allí no terminan los puntos en contra. El doctor Ramírez Carrillo advierte que otro problema serio que no hay que perder de vista es el de la seguridad en la frontera sur.

Otra “Bestia”

“Vas a poder tomar el Tren Maya en Bacalar, que está a muy escasa distancia de la frontera con Belice, y Calakmul tiene frontera con Guatemala”, abunda. “Es cierto que el tren no va a estar pegado allá, pero si trazas una línea férrea que esté a un día en la selva a pie, en una frontera difícil de cuidar, lo que estás abriendo es una línea directa hacia el Norte, un tubo de comunicación con el Norte. Aparte de la ‘Bestia’ (el ferrocarril que utilizan los emigrantes centroamericanos en su intento de llegar a Estados Unidos) vamos a tener otro tren, que además será rápido”.

“Se van a colar en los vagones, se van a meter en la estación de Calakmul, se van a meter en la estación de Bacalar y en la estación de Tulum. Ahora tenemos un problema de tráfico de personas a través de Quintana Roo, donde entra gente del Caribe y de países de Centroamérica, y lo que se estará abriendo con el Tren Maya es una nueva autopista a la migración, que teóricamente es lo que quieres controlar”.

A todo eso se agrega el riesgo real de tráfico de drogas, enfatiza.

“¿Cómo van a evitar que se suba droga a un tren, que además va a ser multimodal, de carga y de pasajeros? ¿Cómo van a evitar que entren pasajeros con drogas? ¿Cómo van a vigilar, si ahora no lo podemos hacer?— Ángel Noh Estrada

Gran negocio inmobiliario

Hay “focas” que aplauden el Tren Maya por interés

El investigador Luis Ramírez Carrillo es enfático: detrás del proyecto del Tren Maya y su vínculo con el proyecto de reubicación del aeropuerto internacional de Mérida hay un gran negocio inmobiliario.

“Hay muchas focas aplaudiendo y esas focas le están apostando a la especulación inmobiliaria, como siempre”, explica. “Ahora tienen terrenos que no valen nada, y cuando pase el tren por ellos van a valer mucho… Eso es todo el punto”.

El doctor Ramírez abunda en sus puntos de vista:

—Como siempre, aquí en Yucatán y en toda la Península, la apuesta de un grupo de empresarios es la renta inmobiliaria, y van a estar aplaudiendo a eso.

—Otros que aplauden son los que por naturaleza tienen que aplaudir. Y eso se entiende. Son los ejecutivos encargados de la actividad económica de Yucatán en el gobierno del estado, a quienes cualquier inversión, así sea en un elefante blanco, les viene bien, porque se mueve la economía de la región y la entidad en los seis años que están en el cargo.

—Podrán decir que se invirtieron 60 mil millones de pesos. ¿Que no sirvió para nada? No importa, nos dirán, porque crecieron el empleo y la demanda de productos y hubo derrama en este sector. Nos repetirán que los empresarios ganaron dinero y se justificarán: “Yo cumplí”. ¿Que no sirvió para nada en seis años? Nos responderán que no es su problema, que no ellos lo decidieron, y se lavarán las manos. Que ellos aplaudan es algo que entiendo, pero que me convenzan de que la medida es racional e inteligente y va a ser efectiva es otro argumento.

—Ellos van a decir que la decisión es correcta porque es su papel decirlo. Y los empresarios que tienen rentas inmobiliarias también van a aplaudir porque van a hacer un gran negocio con esto. Sin embargo, quiero ver si van a invertir. Quiero ver al empresario que diga: “Aquí van cien millones para el tren”.

El aeropuerto

Más adelante, el académico y analista político y social recalca que es “un error absoluto” vincular el proyecto del tren con el del aeropuerto.

“El proyecto del aeropuerto se puede discutir por sí mismo. Vincularlo al Tren Maya es la suma de dos errores”, insiste.

Como hemos informado, el aeropuerto sería reubicado más al Sur y la actual terminal aérea sería para una estación del Tren Maya. Según reveló Fonatur, el proyecto fue planteado por empresarios yucatecos.

El doctor Ramírez Carrillo dice que los planes actuales le llevan a recordar el proyecto de Metrópolisur que presentó el gobierno de Patricio Patrón Laviada.

“Recuerdo que estuve en varias reuniones y en una de ellas discutí con Patricio, en buen plan, diciéndole: ‘Tienes que separar el proyecto del aeropuerto del proyecto de combate a la pobreza en el Sur. Si bien el aeropuerto marca territorialmente un área de pobreza en Mérida, no es la causa de la pobreza en el Sur… Quitarlo de allí no va a generar empleos en esa zona. Si quieres mejorar la infraestructura lo puedes hacer con el aeropuerto donde está. Puedes hacer avenidas, puedes mejorar el transporte público, puedes mejorar la luz, las calles y las banquetas, puedes mejorar la seguridad, todo eso sin tocar el aeropuerto”

El aeropuerto y el Tren Maya

Nada tiene que hacer una estación de tren en el actual aeropuerto, dice Luis Ramírez.

Solo demagogia

Es un argumento demagógico pensar que la existencia del aeropuerto en su ubicación actual ha impedido el desarrollo o aumentado la pobreza en el sur de Mérida. Eso es mentira, no tiene nada que ver, enfatiza el investigador del “Hideyo Noguchi”.

Pensando en el negocio

“Meter un tren (en el edificio actual de la terminal aérea) es un negocio. Están pensando en hacer un gran negocio, de nuevo la renta inmobiliaria, de nueva cuenta negocios con el erario… Es un negocio de un puñado de empresarios dedicados a la renta inmobiliaria, que esperamos que el gobierno del estado no avale”, manifiesta.

Ninguna saturación

El sociólogo recalca que nada tiene que hacer un tren en ese lugar, que además ni está saturado ni es ineficiente como para pensar en una reubicación.

Nada urgente

Hacer una nueva terminal no es un gasto urgente, puntualiza.