Desde la Cámara Empresaria de Seguridad Privada e Investigaciones de Mendoza consideran que los vigiladores cumplen un rol fundamental en la provincia. Tan es así que fueron convocados por el Ministerio de Seguridad para ser parte del Observatorio de Seguridad.

La seguridad privada constituye un servicio que se brinda en el ámbito privado y cuya demanda la ejercen las instituciones, como entidades financieras, barrios cerrados, el sector comercial, eventos deportivos y las prestaciones son requeridas para el cuidado de espacios públicos por parte del propio Estado provincial y municipal.

Esta competencia de las empresas seguridad privada está regulada por un marco jurídico existente en Mendoza desde la década del ’90, con la Ley 6.441, en la cual, el Estado Provincial hace una permanente auditoría a través del Registro Provincial de Empresas de Seguridad Privada (REPRIV).

Desde allí se exige que el vigilador pase por una instrucción en cursos que son dictados por la Universidad Maza, Aconcagua y que ahora, se agregará el Instituto de Seguridad Pública, donde se forman las fuerzas de seguridad.

Una vez que el vigilador pasa por la instrucción accede a un carnet habilitante para trabajar. Debe ser mayor de 21 años y haber realizado un examen psicofísico.

A través de la escala de violencia que ha vivido nuestra sociedad en los últimos 20 años, la interrelación entre el Estado y nuestras empresas se ha consolidado mucho más para formar y entrenar al vigilador con las exigencias de este complejo panorama, pero también para que nuestros agentes estén alertas para la prevención del delito y dar una contribución a la seguridad ciudadana.

Es en el ámbito de la capacitación, en donde nuestro personal accede a clases con expertos en Seguridad, miembros de la Policía de Mendoza y donde se pone en juego hasta dónde llega la competencia de nuestros hombres, que no es más que alertar a la autoridad y preservar cualquier elemento que sirva para el esclarecimiento de un hecho.

Para ello son entrenados en defensa personal, seguridad ciudadana, acciones tácticas y para que su actuación sea bajo los principios de Legalidad, Razonabilidad y Gradualidad, privilegiando las tareas,el proceder preventivo y disuasivo.

Es así que el vigilador se transforma en un elemento que dinamiza la seguridad y es el primero que puede generar las alertas para custodiar a los contratantes, incluso, participando de grupos de WhatsApp, donde coopera con la seguridad de un departamento, o de una ciudad, no sólo el barrio que protege.

La instrucción va directamente de la mano de cuál es la actividad que demanda el cliente y es por ello, que además de la formación que exige el REPRIV, acceden a los cursos de cada empresa que conforma la Cámara Empresaria de Seguridad Privada.

Es tan relevante el papel de nuestro personal y de la estructura de vigilancia que generamos desde los años 90,  que hemos sido convocados por el Ministerio de Seguridad para la conformación de Observatorio de Seguridad  en lo provincial y un programa de la Ciudad de Mendoza.

Una reciente investigación de tesis de grado -dirigida por el Magíster Carlos Adecoa y de la alumna Cintia Araya-  “La Seguridad Privada en Mendoza: Una contribución a la tranquilidad de los ciudadanos” (2019, Universidad Aconcagua), arrojó que en un 34% de los encuestados está totalmente de acuerdo con la siguiente afirmación: “Las áreas donde hay personal de seguridad privada son más seguras”.

Mientras que el 54% de los consultados consideró que está de acuerdo que en los ámbitos donde hay vigiladores son más seguros. Sólo el 11% indicó no estar de acuerdo.

Cuando se los consultó si creían que las cámaras de vigilancia operadas por personal de seguridad privada contribuían a la seguridad del ciudadano, el 22% de los entrevistados dijo que está totalmente de acuerdo, mientras que el 53% señaló estar de acuerdo y el 24% nada de acuerdo.

Para finalizar con una breve reseña de nuestro sector, la seguridad privada es un agente empleo e inclusión social, sobre todo para la incorporación de los jóvenes, quienes con una rápida instrucción logran insertarse en el mercado de trabajo.

Actualmente, según datos del REPRIV, son unas 170 las empresas habilitadas por el Estado y se han otorgado unos 17.000 carnets para prestar funciones de vigilador hasta la fecha.