Por Iñigo Guevara Moyano

El Desfile Militar 2019 es una de las mayores operaciones que hacen las Fuerzas Armadas de México cada año y tiene como objetivo refrendar su compromiso con el pueblo al que sirven. Es un desfile para y en honor al pueblo, de lo contrario se haría a puerta cerrada para el Ejecutivo. Cada año presentan su equipo e intentan articular y enviar un mensaje. En ocasiones este mensaje ha sido de unidad, para demostrar la integración de componentes terrestres, navales y aéreos –lo que se denomina doctrina conjunta–, en otras ocasiones se enfatiza su carácter de despliegue para operaciones de rescate. Pero esta ocasión es la Guardia Nacional (GN) la que ocupa el centro del escenario, pues encapsula la política de seguridad de la presente administración.

La GN continúa tomando forma y hacia finales de agosto tenía ya más de 81,600 efectivos. 37,800 son miembros de la Policía Militar y otros 15,400 provienen de unidades del Ejercito comisionados de la Secretaria de la Defensa Nacional; 14,000 proceden de áreas operativas de la Policía Federal y 8,900 vienen de áreas administrativas, 5,600, miembros de la Policía Naval de la Secretaria de Marina. La GN es 65% Sedena, 28% Policía Federal y 7% Semar. En el mundo las Guardias Nacionales, Gendarmerías, Carabineros y otras fuerzas intermedias son desplegadas para apoyar la seguridad interior y exterior. En esta edición del Desfile Militar varios países enviaron contingentes de sus fuerzas de seguridad interior para participar en festejo de independencia de México.

Contradictoriamente con su designación de “interior”, en un mundo interconectado, la seguridad interior repercute contundentemente alrededor del mundo, por lo que la cooperación entre esas instituciones de fuerzas híbridas intermedias es la clave para sus capacidades.

Participé en la edición bianual de la exposición Defense and Security Equipment International en Londres. Es una de las expos de tecnología de Defensa más grandes e importantes del mundo, donde se muestran innovaciones relevantes en el sector. Conforme pasan los años, este tipo de expos han ido de un ‘bazar de armas’ a una plataforma para demostrar innovaciones de tecnología de uso dual (civil y militar) pues son “sistemas de sistemas” encargados de la seguridad en el futuro. Las estrellas del show ya no son los aviones, tanques, balas o misiles; son sistemas de información, bombas de energía diseñadas para deshabilitar centrales y redes eléctricas de ciudades, enjambres de drones que distraen y traban a sensores de radares, comunicaciones de tecnología cuántica, radares que detectan satélites en el espacio, exoesqueletos inteligentes que permiten a seres humanos levantar cientos de kilos, correr más rápido y brincar más lejos, pero principalmente el mundo de posibilidad que se crea al aplicar inteligencia artificial a cada uno de los sistemas y procesos que usamos día a día.

Mi experiencia inició de manera muy práctica, incluso antes de llegar a Londres. Al abordar el avión en Washington, avisaron a los pasajeros que se utilizaría un nuevo sistema de reconocimiento facial para abordar. Nos acercamos a un espejo que registraba nuestras caras y las reconocía casi instantáneamente en una base de datos que verificaba si estábamos en la bitácora de vuelo. El abordaje fue el más eficiente que he presenciado. Al arribar a Londres, los ciudadanos de ciertos países –que mantienen convenios de cooperación de datos– entran al país mediante filas automatizadas y con mínima supervisión, en donde en cuestión de segundos se autoriza su entrada. Sólo hay que presentar una mezcla de un pasaporte válido y su cara (que concuerde con datos biométricos del pasaporte), para que aparezca en 3 segundos una luz verde y se abran las puertas. Ya alcanzamos al futuro.

El futuro no es solo el avance tecnológico: es la mezcla de tecnología, fuerzas de seguridad y cooperación que desencadenará las puertas del futuro, no solo al cruzar fronteras sino en cada proceso de nuestro día a día, para asegurar que somos quien decimos que somos. México no se debe quedar desfasado en ninguna de los tres anteriores puntos. Hay un avance incipiente para desarrollar la tecnología y las fuerzas de seguridad lo que necesita son recursos y dirección adecuada, sin embargo, para avanzar la cooperación se requiere principalmente voluntad.