Por Valentín Bustos

Muchos han sido los sectores que han jugado un papel clave durante la crisis ocasionada por el desarrollo del Covid-19, desde los sanitarios, en toda su amplia gama, pasando por el mundo de la alimentación y distribución y, cómo no, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Junto a estos últimos, codo con codo, complementando su trabajo, ha estado la seguridad privada. Hoy, 21 de mayo, es su día, por lo que no podemos dejar la oportunidad de rendirles un homenaje por la extraordinaria labor que han venido realizando y que deben seguir ejerciendo de manera constante.

De hecho, este sector clave ha ofrecido cobertura y apoyo tanto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como a los servicios sanitarios. Un papel decisivo que irá más allá, porque se antoja indispensable en lo que se ha venido a llamar como ‘nueva normalidad’.

La seguridad privada ha ofrecido cobertura y apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante la crisis

Por ejemplo, la vigilancia privada no solo colabora con la protección de personas y bienes. En esta nueva fase, y también durante la crisis, ha contribuido de manera decisiva a hacer cumplir con las medidas de higiene y salud en los establecimientos y servicios abiertos al público. Su misión era, y seguirá siendo, la de evitar el contagio y garantizar que se cumplan las normas establecidas.

Pero no solo la seguridad física ha sido imprescindible: el transportes de mercancías y bienes, las alarmas conectadas a centrales receptoras de alarmas o lo controles de acceso son solo algunos ejemplos de cómo este sector ha sido esencial para mantener la tranquilidad en los momentos más duros de la crisis.