Por Rebeca González

Los actos delictivos, riesgos y psicosis generada en redes sociales, han cruzado los portones de las escuelas, por lo que autoridades escolares y educativas de Yucatán, padres y alumnos deben replantear sus medidas de seguridad y conductas.

En noviembre del año pasado un estudiante del campus de Ciencias Exactas de la Universidada Autónoma de Yucatán -que alberga la Facultad de Ingeniería y Matemáticas- el mismo que el lunes fue cerrado ante el temor de un ataque con armas de fuego, denunció en redes sociales haber sido víctima del robo de su mochila y daños a su vehículo.

“Abrieron mi auto y me robaron mi mochila con mi computadora personal” denunció entonces Jairo Argaez.

El muchacho trató de dar con el o los maleantes quienes operaron con total impunidad en el interior del campus universitario, pidiendo la revisión de las cámaras pero al coraje de la avería en su vehículo y la sustracción de su equipo se añadió la molestia de comprobar que las cámaras estaban inservibles.

Lo anterior pudo ser tomado como un “hecho aislado” pero a la luz de los nuevos acontecimientos, pone de manifiesto la vulnerabilidad e inseguridad que se presenta en casi todas las instalaciones educativas de la entidad.

El lunes nuevamente la Facultad de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) fue escenario de polémica en redes sociales, cuando la “broma” de un alumno identificado como “Yael Chi” en el sentido que perpetraría un ataque armado, ocasionó el cierre durante varias horas de las instalaciones, la suspensión de clases y una psicosis general entre el alumnado del campus universitario.

La rectoría de la Uady a cargo de José de Jesús Willams entabló una demanda penal ante la Fiscalía del estado contra quien o quienes resulten responsables por los hechos.

Además de aplicar “medidas cautelares” como la suspensión a clases del alumno o los alumnos que viralizaron la especie, a todas luces las medidas podrían resultar insuficientes ante eventuales hechos de violencia que pudieran presentarse en  instalaciones educativas.

Al respecto el diputado Luis María Aguilar Castillo, presidente de la Comisión de Educación, Ciencia y tecnología en el Congreso estatal, estimó que la medida de suspender las clases en el campus universitario fue una reacción prudente.

Sin embargo mencionó que a pesar que en el caso de la Uady tiene un presupuesto propio, la seguridad privada con la que cuentan no resulta suficiente ante la probabilidad de la comisión de cualquier ilícito dentro del campus.

Pero no solo las instalaciones y facultades de la Uady, en general las instalaciones educativas en Yucatán carecen de un sistema de vigilancia y seguridad suficientes, estimó el legislador.

“Por eso es necesario además de establecer presupuesto, preparar personal para atender este rubro en las instituciones educativas”, dijo.

Sobre la posibilidad que se instalen cámaras de video vigilancia, arcos detectores de metales y hasta la revisión de pertenencias de los estudiantes, conocido como “operativo mochila”, dijo que ninguna de estas acciones se deben descartar, pero hay que consensarlas con padres y autoridades educativas.