Por Icela Lagunas

Habitantes de la Delegación Miguel Hidalgo han denunciado casi 100 puntos rojos en las colonias más conflictivas para pedir la intervención urgente de las autoridades capitalinas.

Con calles llenas de basura, vecindades viejas llenas de diminutos cuartos de donde salen niños, mujeres y hombres que parecen no tener trabajo formal, cientos de cables colgando, nichos de la virgen de Guadalupe y enormes altares a la Santa Muerte, la Colonia Anáhuac luce como un territorio sin Ley.

En esta comunidad hay puestos clandestinos donde se venden “caguamas” y carros con los estéreos a todo lo que da el volumen, mientras algunos jóvenes, con bolsas tipo “cangureras”, acechan a los vecinos y a extraños.

Hartos de los asaltos, las balaceras nocturnas, las persecuciones policiacas y de los asesinatos, los vecinos oriundos y los nuevos, que llegaron a la Anáhuac con la promesa de vivir a cinco minutos de Polanco, han levantado la voz para pedir la urgente intervención de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

Con base en estas denuncias públicas, el secretario de Seguridad Pública, Raymundo Collins, recibió un reporte que detalle 97 puntos rojos en la Delegación Miguel Hidalgo en la que se denuncian vecindades, casuchas y altares en los que se venden drogas de todo tipo

En la calle Huetzin entre Cuitláhuac y Cerrada Tonantzin se reporta venta de cocaína, cambio de placas, carros robados. En Lago Wenner, describe, opera una narcotiendita se ubica una familia con diez integrantes que de generación en generación se han dedicado a la venta de estupefacientes.

En Lago Texcoco 72, existe una vecindad con portón grande, rojo, con pared azul en cuyo interior se abastece cocaína, puntualiza el informe que analiza la Secretaría de Seguridad Pública

Venta a domicilio, ventanas que abren por las noches cuando tocan insistentemente los presuntos clientes, motocicletas que recorren las calles y hasta jovencitos con radios portátiles que funcionan como halcones.

La radiografía del narcomenudeo en la Miguel Hidalgo contempla un amplio perímetro que conforman las colonias Anáhuac, Santa Julia, Tlaxpana, Argentina, Pensil, Daniel Garza, Tacuba, Popotla, México Nuevo, considerado una de las zonas rojas más peligrosas para automovilistas y transeúntes.

Dichas colonias conforman un gran corredor de pobreza enclavado en una zona céntrica de la capital que colinda con uno de los barrios más exclusivos de la capital: Polanco, hasta donde algunos nativos de estas zonas intentan camuflarse para robar.

Los que son oriundos de la zona conocen a detalle dónde y quienes venden droga, quienes roban y se esconden con el arma en la cintura en estas vecindades, convertidas en auténticas guaridas de lobo.

Muchos son sus vecinos y andan armados, por eso es difícil encararlos con riesgo de alguna revancha.

En la calle de Lago Zirahuén de la Anáhuac, por ejemplo, opera una banda que roba en completa calma aprovechando el nudo de botella de vehículos que intentan salir a Marina Nacional.

“Salen de sus vecindades y apuestan ahí en la calle en espera de que el tráfico se ponga pesado, esperan que la luz del semáforo se ponga en color rojo y entonces, sacan la pistola y comienzan a tocar los cristales de los vehículos para saquear a sus ocupantes”, describe Rosario, una vecina que ha visto incontables veces la escena en esa calle. La misma que guarda silencio y baja la mirada cuanto se encuentra a uno de “ellos” en la tienda o el mercado.

En Laguna de Guzmán entre las calles de San Cristobal y Laguna de Términos, se ubica la ciudad perdida que todos conocen como la “CP”, donde es posible ver y encontrar de casi todo: coca, mariguana y sicotrópicos. A la vista de todos.

Pegado a la Anáhuac, está la colonia Tlaxpana donde opera un exitoso restaurante de mariscos conocido como “El Canto de las Sirenas”, cuyos comensales, (aquellos que viajan en autos de lujo) son asaltados cuando salen del establecimiento y obligadamente tienen que adentrarse para salir al Circuito Interior.

Los habitantes de los residenciales más nuevos han intentado blindarse con casetas de seguridad privada y cámaras de video vigilancia, luminarias, pero a veces eso no ha sido suficiente

En la calle Laguna de San Cristobal, las autoridades delegacionales de Miguel Hidalgo han permitido desde hace años la instalación de un enorme altar de piedra a la Virgen de Guadalupe que roba un carril de esa vialidad y que “encubre” las actividades de una vecindad.

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